En el imaginario colectivo y en las páginas de la historia del deporte colombiano, pocas expresiones generan tanta épica, rigor y gloria como el “Duelo de Titanes” para referirse al Clásico RCN Sistecrédito.
Y aunque alguno podría pensar que es un eslogan periodístico, la realidad es que es un calificativo que resumen más de seis décadas de una de las carreras más importantes de la historia del ciclismo nacional.
¿Cuál es el origen de la frase “El Duelo de Titanes” para el Clásico RCN?
Comprender el origen y la pertinencia de esta metáfora mitológica exige remitirse a la naturaleza misma del ciclismo en la geografía colombiana.
A diferencia de las etapas llanas que caracterizan a buena parte del circuito europeo, las rutas del Clásico RCN se trazaron desde sus inicios en 1961 sobre los pliegues de los Andes.
Enfrentar pasos emblemáticos como el Alto de La Línea, el Páramo de Letras o el Alto de Minas, el cual está a más de tres mil metros sobre el nivel del mar, bajo climas extremos, requiere una capacidad de sufrimiento que trasciende el rendimiento deportivo tradicional.
Quien corona estas cumbres en vanguardia no es simplemente un atleta; es, en el lenguaje popular y deportivo, un “titán” que desafía las leyes de la física y la resistencia humana para quedarse con la gloria.
El apelativo tomó fuerza al convertirse en la trinchera donde midieron sus fuerzas las mayores leyendas de este deporte.
Durante las décadas de los 70 y 80, la competencia albergó duelos memorables entre figuras de la talla de Rafael Antonio Niño, Lucho Herrera, Fabio Parra y el francés Bernard Hinault.
Aquellas batallas mano a mano sobre terreno destapado y asfalto agreste consolidaron la idea de que ganar esta prueba exigía derrotar a colosos de la ruta.
Hoy el Clásico RCN Sistecrédito conserva ese apelativo porque su formato no da tregua a los ciclistas. Es un examen de estrategia, coraje y fortaleza psicológica donde cada etapa de alta montaña expone las vulnerabilidades de los favoritos y consagra a quienes logran sobreponerse al dolor extremo.