Mucho antes de convertirse en una de las grandes figuras de la Selección Colombia en el Mundial de 2026, Gustavo Puerta tuvo que superar una experiencia que lo marcó desde su infancia.
El mediocampista recordó cómo, cuando apenas tenía 10 años, recibió un impacto de bala en una de sus piernas y llegó a temer que no pudiera volver a jugar fútbol.
En una conversación con el pódcast "Un Break", el jugador relató que el hecho ocurrió en febrero de 2014, cuando salió en bicicleta para hacerle un mandado a su padre. Mientras regresaba, quedó en medio de una persecución en la que varias personas buscaban atacar a otro joven.
Confesión de Gustavo Puerta que cambia la mirada sobre su historia
“Me impacta una bala”, contó Puerta, quien recordó que intentó lanzarse hacia un pastal para protegerse. Sin embargo, antes de hacerlo sintió el impacto y una sensación similar a una llama de fuego.
Después de unos segundos observó que tenía un agujero en la pantaloneta. La bala había quedado alojada en su pierna y el dolor comenzó a intensificarse.
“La bala no me salió. Se me enfrió en la pierna. Es como si me estuvieran quemando la carne por dentro”, relató el futbolista, quien consiguió desplazarse hasta una ventana para pedir ayuda. Poco después perdió el conocimiento debido al dolor.
Gustavo Puerta reveló el episodio que lo marcó: recibió un impacto de bala a los 10 años
A pesar de la gravedad del episodio, hubo una pregunta que Puerta hizo apenas llegó al hospital: si podría volver a jugar fútbol. El detalle resulta todavía más significativo porque aquel día tenía un partido programado para las 2 de la tarde.
La recuperación, sin embargo, sería mucho más larga de lo que imaginaba. La bala permaneció en su cuerpo durante varios años y llegó a desplazarse hasta la zona de la ingle, cerca de la vena aorta.
En 2015 fue sometido a una primera cirugía, pero los médicos decidieron no retirar el proyectil debido al riesgo de una hemorragia. Tres años después, en 2018, finalmente pudieron extraerlo.
Puerta reconoció que vivir con la bala también implicó soportar molestias durante años, especialmente ante determinadas condiciones climáticas.
A sus 23 años, el colombiano recuerda aquel episodio como una parte fundamental de su historia. El mismo niño que alguna vez dudó si podría volver a jugar terminó convirtiéndose en una pieza importante de Colombia en el Mundial de 2026.