Llegó la hora para la despedida para los astros de Portugal y de Croacia. O se despedía Cristiano Ronaldo de los Mundiales, o bien, Luka Modric dependiendo del resultado final. Un partido de locos en el que hubo goles anulados, y una victoria lusa sobre los últimos minutos.
En los últimos segundos, hubo locura en Toronto con un gol de Goncalo Ramos que le dio la victoria a Portugal en un cierre en el que Croacia no bajó los brazos para poder igualar y llevar el compromiso a los treinta minutos de alargue.
Croacia fue más durante los segundos 45 minutos con remates en el palo, con tres goles en fuera de lugar que no subieron al marcador en lo que podía ser un marcador favorable para el seleccionado croata. Portugal encontró la suerte y accedió a octavos de final.
EL GOL EN FUERA DE LUGAR AGÓNICO DE CROACIA
Un segundo tiempo en el que Croacia tuvo las oportunidades de anotar después del gol de Ivan Perisic con el que estaban guiando la victoria. Tras el gol que abrió el juego, Igor Matanovic puso el segundo, pero Nikola Vlasic estaba en fuera de lugar.
Llegó el empate de Cristiano Ronaldo y antes, el astro luso se quedó sin gritar por otro fuera de juego. El partido ya era una locura y Petar Sucic también pudo cambiar las cosas a favor de Croacia, pero nuevamente estaba adelantado y no pudieron celebrar.
Justamente, llegó el empate en una acción que infortunadamente para Croacia terminó en un claro fuera de lugar que no subió al marcador final. Portugal terminó celebrando una victoria que mantiene a Cristiano Ronaldo en el certamen.
El árbitro había agregado diez minutos, pero dejó continuar el partido, seguramente no quería acabar la historia de Luka Modric en los Mundiales. En un centro al área, Igor Matanovic peinó la pelota, Renato Veiga cabeceó hacia atrás para la llegada de Mario Pasalic que asistió a Josko Gvardiol que decretó el empate para llevar todo al tiempo extra.
Infortunadamente, sí hubo un roce en la cabeza de Igor Matanovic y esto dejó a Mario Pasalic en un claro fuera de juego, pese al pase atrás de Renato Veiga. Si Matanovic no tocaba la pelota, el gol hubiese sido legal.