Alianza Fútbol Club enfrenta una denuncia pública por una presunta deuda de cuatro meses de arriendo de la casa hogar donde permanecen sus jugadores juveniles e infantiles. Elida Ochoa Quintana, propietaria del inmueble, aseguró que el club le debe 70 millones de pesos y expuso otras situaciones que generan preocupación, especialmente por la falta de control sobre los menores que permanecen en el lugar.
¿Cuál fue la denuncia a Alianza FC?
Según el testimonio de Ochoa Quintana, el inmueble fue alquilado hace casi dos años a Carlos Ferreira y a su hijo Sebastián Ferreira, quien firmó el contrato como representante de Alianza FC. En la propiedad funciona la casa hogar del club, que recibe en promedio a 70 niños al año, aunque tiene capacidad para albergar entre hasta 128 menores.
La denunciante explicó que el canon mensual de arrendamiento es de 16 millones de pesos y que los pagos comenzaron a ser irregulares desde el año pasado. Actualmente, afirma que acumula cuatro meses de deuda y que no consigue respuestas de los responsables del club, entre ellos el coordinador y la contadora.
Ochoa Quintana sostuvo que las explicaciones recibidas apuntan a supuestos embargos de la DIAN, bloqueos de cuentas bancarias y dificultades relacionadas con un convenio entre Alianza FC y la Alcaldía de Valledupar. Sin embargo, la propietaria aclaró que su contrato no fue con la administración municipal, sino directamente con la familia Ferreira.
Acusan a directivos de Alianza de "pícaros"
"Personas que vienen de afuera a picarearnos a nosotros, porque esto es picarear. Cuando a ti nadie te da razón en cuatro meses y medio de arriendo", manifestó la mujer al expresar su inconformidad por la falta de respuestas y el incumplimiento de los pagos.
Más allá de la deuda económica, Ochoa Quintana expuso una situación que considera especialmente delicada: aseguró que, en algunas ocasiones, los niños quedan solos en el predio y que no existe un control adecuado sobre los menores que permanecen en la casa hogar. Estas afirmaciones plantean interrogantes sobre la supervisión y el cuidado de los jóvenes alojados en el inmueble.
La propietaria también denunció que hay facturas pendientes por el servicio de energía eléctrica y que las instalaciones presentan deterioro. Según explicó, ya solicitó la devolución de la propiedad y recibió una carta relacionada con la entrega del inmueble, pero insiste en que el club debe responder por el dinero que le adeuda.
La situación expuesta por la propietaria pone sobre la mesa dos asuntos diferentes: por un lado, el presunto incumplimiento de las obligaciones económicas del arrendamiento y, por otro, las inquietudes sobre el cuidado y la supervisión de los menores. Estas últimas afirmaciones corresponden al testimonio de la denunciante y requieren aclaración por parte de los responsables de la casa hogar.
Ahora, queda pendiente conocer la posición del club frente a los señalamientos de la propietaria, tanto por los cuatro meses de arriendo que reclama como por las condiciones de funcionamiento de la casa hogar. La situación resulta especialmente sensible por la presencia de menores de edad, cuya seguridad y cuidado deben ser una prioridad.