Como jugador, la carrera de Jhon Viáfara fue demasiado interesante jugando en Selección Colombia, en el Once Caldas que quedó campeón en el 2004 de la Copa Libertadores y llegando a clubes de enorme categoría como la Premier League con el Portsmouth o el Southampton.
Un “mundo de fantasías” su vida antes de la prisión como lo describió en el podcast “Chao con gol” por los lujos que se tenían como futbolista por el dinero y la fama que hacen que el jugador tome caminos distintos y que pueden llevar a que la vida cambie rotundamente como le sucedió.
Fue en el 2019 cuando Jhon Viáfara fue privado de su libertad por nexos con el narcotráfico y en 2020, su extradición a Estados Unidos en prisiones en diferentes ciudades del país norteamericano. Le tocó lidiar con muchas cosas para poder llegar a ser calificado como una actitud impecable y salir antes de tiempo.
Vivió experiencias negativas y buenas como el racismo en una celda en la que los privados de la libertad eran generalmente blancos, pero, siempre oró para poder salir y contó con su familia y amigos que le ayudaron en este proceso.
¿CÓMO FUE LA VIDA DE JHON VIÁFARA EN LA CÁRCEL EN ESTADOS UNIDOS?
En diálogo con el podcast Chao con gol, el ex volante de Once Caldas habló de todo sobre su experiencia en las prisiones de Estados Unidos y de lo que han sido estos dos meses libres por su buen comportamiento y por haber cumplido con las normas principales.
Y es que, el colombiano había sido privado de libertad, principalmente hasta 2032. Por su buen comportamiento ejemplar lo dejaron libre. Sin embargo, aunque se siente el miedo y la presión en una cárcel, Jhon Viáfara dejó claro que, “nunca me sentí solo, donde yo estuve, el diablo se paseaba día y noche, lo vi en todas las figuras y formas, lo miraba a diario, y comienzo a orar: Dios, ayúdame. Se siente el miedo, la presión”.
Durante estos siete años, Jhon Viáfara estuvo en distintas prisiones cumpliendo con la pena que le impusieron. Fueron varias mudanzas a otras celdas, y el ex mediocampista que dejó huella en Once Caldas afirmó que, “yo estaba en una prisión privada, con ciertas comodidades: microondas, eran puros latinos, como 800 colombianos y 1.200 mexicanos, se sentía 'cómodo', no hay pelea, pero esa prisión la cierran y todos para las prisiones federales, que son las complicadas, de un rango de nivel más alto... Llego a esta prisión y lo primero que preguntan es '¿tú qué, qué haces? Me meten en un grupo de colombianos... Me manda a una sección. Me toca pasar por esta sala donde todos te miran”.
Afortunadamente, contó con ayuda de un privado de libertad que había previsto que Jhon iba a llegar a esa prisión, “se me acerca un man y me dice en inglés: 'llevo una semana esperándote, yo soy cristiano, hace una semana Dios me mostró que venías para esta prisión, para esta celda... le tengo guardada hasta la ropa'. Y Tenía ropa de mi talla. Me dijo, 'estate tranquilo, que no te va a pasar nada'. Él me dijo yo no tengo salida, estaba condenado a dos vidas. Cuando él me arropó, descansé. En esa prisión sentí miedo. Solo estuve un año allá, pero fue muy duro, eso es otro mundo".
RACISMO, OTRA DIFICULTAD PARA JHON VIÁFARA EN PRISIÓN
Confiando en Dios, Jhon Viáfara oraba día y noche para poder salir de la mejor manera. Sintió el cariño de la familia y de sus amigos, tanto así que recordó un momento en el que recibió en su cuenta bancaria un dinero inesperado, preguntó a su familia si habían sido ellos, y le dijeron que fue un señor en Cauca.
De la nada sintió ese apoyo, pero, claramente, vivió momentos difíciles y otros buenos mientras estuvo privado de la libertad en estos siete años. Además, vio cosas impactantes como personas que estaban pagando cadena perpetua, o que no tenían una fecha de salida clara.
En una de las celdas en las que estuvo vivió el racismo por parte de los privados de libertad, “hubo una prisión en Wisconsin donde había mucho racismo, eran puros blancos, pero que me tocó acomodarme. Allá paleé mucha nieve, era una prisión muy grande. Duré un año ahí. Y en verano, era limpiando la maleza, con ese calor; son experiencias".
SU VIDA DESPUÉS DE QUEDAR LIBRE
Fueron siete años en los que estuvo privado de la libertad y se dedicó a diferentes cosas como a la lectura, aprendió inglés, fue entrenador personal, entre otras cosas. Ahora libre, el vallecaucano afirmó que, “no es fácil, ya llevo dos meses desde mi libertad, fue un proceso lento porque no es fácil darse al público porque uno viene con el chip, poco a poco, ha sido bueno y el apoyo y la aceptación de la gente, el apoyo de mi familia ha sido fundamental. Todavía me cuesta estar con tanta gente".